La familia Tostadito lleva siete años construyendo algo más que un restaurante en Saint-Léonard. Construyen un pedazo de hogar para los colombianos que viven lejos de casa.
Hace siete años, la familia Tostadito abrió sus puertas en Montréal, transformando el amor por la cocina en un sueño hecho realidad, compartir el sabor de Colombia. Hoy es un lugar donde los colombianos se reencuentran con sus raíces, reviven recuerdos.
Cuando uno entra a Tostadito, algo cambia. El olor, el color que envuelve el espacio, las voces que se cruzan de mesa en mesa. No se parece a ningún otro restaurante colombiano, y eso no es casualidad. Detrás de cada plato hay una familia entera: Sandra, la fundadora y alma del lugar; Rubén, el esposo enfermero que nunca falta cuando se necesita algo urgente; Darío, el hijo que llegó con visión y lo renovó cada ambiente; e Isabela, la hija psicóloga que cuida a las personas tan bien como cuida a los clientes y equipo de trabajo.
Los cuatro se sentaron a hablar con Americanos Magazine sobre lo que significa apostar por un sueño en tierra ajena. Sandra Gómez, como fundadora y corazón operativo de Tostadito dio inicio a un diálogo muy ameno.
¿Cómo nació Tostadito? ¿Cuál fue ese primer impulso?
Tostadito nació de una idea familiar: mi hermano. Él tuvo el sueño primero, tener un espacio caluroso, un pedazo de Colombia aquí en Montreal. Me lo heredó justo cuando llegó la pandemia, y yo lo tomé. Tenía más dudas que certezas, pero con un objetivo familiar en común: que los colombianos sintieran que estaban en casa al pisar la entrada. Hoy cumplimos siete años y seguimos posicionando nuestro proyecto.
¿Cómo describirías a Tostadito en una palabra?
Bendición. Hemos pasado por momentos muy difíciles: una pandemia, un incendio, circunstancias por las que quisimos parar, y aquí seguimos. Todo ese camino, con sus golpes y sus aprendizajes, nos confirmó que Tostadito es una bendición.
¿Qué quieres que los clientes se lleven de Tostadito?
Que sientan que llegaron a Colombia. Que den el primer mordisco y algo dentro de ellos se mueva: un olor, un recuerdo, la voz de alguien que ya no está cerca. Efectivamente, nos ha pasado: hay clientes que sienten nostalgia al comer. Nos dicen, “este almuerzo me recuerda a mi abuelita”.
Esa es la esencia de Tostadito. Nostalgía y arraigo.
¿Qué mensaje le enviarías a todo aquel que está iniciando un proyecto familiar?
Que sueñen, y que sueñen en grande. Que todo lo que uno quiere se puede hacer; nadie dijo que era fácil, pero se puede lograr. Con motivación, con fe, perseverando. Porque si uno no se mantiene en pie en los momentos difíciles, no llega a ver los buenos.
Por su parte, Rubén Darío Moreno, enfermero de profesion y el pilar silencioso de Tostadito nos contó cómo equilibra su vida personal y profesional.
¿Existe un balance entre la profesion y el proyecto familiar?
Siempre trato de que mi trabajo principal sea prioritario. Llevo 21 años en el sector de la salud, 18 como enfermero. Ha sido un camino de mucho esfuerzo, pero también de muchos logros y recompensas. El tiempo libre siempre estoy en el restaurante, dando lo mejor de mí. Soy el encargado de que la calidad se perciba en cada detalle.
Los dos ambientes los equilibro con gusto y con mucho amor.
¿Cuál es tu aporte a Tostadito? ¿Qué traes tú que nadie más puede traer?
El hombre de las urgencias, así me defino. En el hospital aprendí que cuando algo falla, no hay tiempo para dudar: hay que actuar. Y eso mismo lo traje a Tostadito. Cuando algo falta, cuando algo falla, soy el que resuelve. A veces paso directo del hospital al restaurante, sin escala, a traer lo que se requiere.
“El orgullo más grande no es lo que construimos, es descubrir que siempre tenemos tanto para dar.”: Rubén Darío Moreno.
¿Qué mensaje le darías a las familias emprendedoras?
Primero, unión. Sin eso, nada funciona. Después, visión y ganas, porque en este país las oportunidades existen, pero hay que tener el ánimo para verlas y el carácter para sostenerlas. El estrés llega, siempre llega, pero tiene que haber algo que lo equilibre. En nuestro caso es Dios y es la familia. Eso es lo que nos ha mantenido en pie.
Como corredor inmobiliario y estrategia de marketing de Tostadito, el hijo mayor de Sandra y Rubén aporta a Tostadito una visión renovadora.
¿Cómo terminaste siendo el motor de marketing de Tostadito?
Al principio lo veía como el restaurante de mi mamá, algo suyo, no mío. Yo vendía barcos, tenía mi mundo aparte. Pero cuando decidí cambiar de rumbo profesional, lo miré con otros ojos y vi el inmenso potencial. Fue ahí que me metí de lleno: el marketing, las redes sociales, la renovación del local, el bar, la terraza, los permisos.
Vi la oportunidad y no la desaproveché. Era el momento de transformar un negocio familiar en una marca.
¿Cuál es el consejo que le darías a los jóvenes emprendedores?
Dejen de pensar en lo que la gente va a decir y sean auténticos. La gente se queda paralizada planeando y nunca arranca. El contenido, el negocio, el proyecto, el presupuesto; todo empieza con un primer paso. El mejor consejo que puedo dar es ese: comiencen.
Finalmente, Isabela Gómez Moreno, la menor de la familia. Estudia una maestría en psicoeducación y es quien cuida, desde adentro, el alma humana de Tostadito.
Isabela, eres psicóloga y estás cursando una maestría. ¿Cómo convive eso con tu rol en el restaurante?
Desde el principio estuve presente, haciendo de todo. Con el tiempo encontré mi lugar natural: las personas. Hoy me encargo de los empleados, de las entrevistas, de todo lo que tiene que ver con el equipo. No es casualidad porque estudio psicología y me apasiona entender a la gente, y eso mismo es lo que hago en Tostadito hoy por hoy.
Mi mamá cuida la cocina. Yo cuido a quienes la hacen funcionar.
¿Qué sientes cuando hablas de este proyecto?
Orgullo. Mucho orgullo. No ha sido fácil, ninguno de nosotros lo diría, pero cuando veo lo que hemos construido juntos, lo que mi mamá arrancó de cero, lo que cada uno ha puesto… es difícil no emocionarse. Tostadito ya es algo grande. Y todavía no hemos terminado.
“Tostadito ha salido adelante porque todos nos hemos implicado. No es válido pensar que es algo solo de los papás, sino algo propio”: Isabela Gómez Moreno.
@tostadito_mtl Tostadito es hogar, es una historia de familia en movimiento: food truck, eventos corporativos, festivales, con la mirada puesta en mercados que aún no los conocen, pero que pronto los conocerán. Los Gómez Moreno no se detienen. Nunca lo han hecho.
Cuatro perfiles que trabajan en sincronia para que en esta ciudad, a miles de kilómetros de Colombia, siempre haya un lugar donde la gente entre, se siente, pruebe un plato y recuerde quién es y de dónde viene.
Si tienes ganas de encontrar Colombia sin salir de Canadá, ya sabes dónde ir.
Tostadito · 5412 Rue Jean-Talon Est, Saint-Léonard, Montreal
Escrito por: Laura Espinosa F.
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